Desde Greenpeace queremos, en primer lugar, expresar nuestras condolencias a los familiares de las víctimas del terrible terremoto que ha sufrido Japón.
Estamos profundamente preocupados por las posibles consecuencias que el terremoto y el tsunami puedan tener sobre la seguridad de las instalaciones nucleares de Japón, así como de otras industrias peligrosas como las refinerías de petróleo o fábricas de productos químicos, y sobre sus potenciales efectos sobre la salud pública y el medio ambiente. Las autoridades japonesas deben concentrarse en proteger a los ciudadanos y evitar nuevos vertidos de radiactividad.
Luego de la reciente catástrofe natural, hubo una fuga radioactiva en la central nuclear de Fukushima -una de las 54 que hay en Japón- y está en riesgo la salud de toda la población en los alrededores, razón por la cual esas personas han sido evacuadas.El hecho de que se hayan liberado los gases contaminados del reactor a la atmósfera significa que todos los medios de protección física que se suponía que iba a aislar la radiactividad del medio ambiente han fallado.En estos momentos, parece ya claro que el accidente podría ser de la gravedad del que ocurrió en Three Mile Island (EE.UU.) en 1979, el segundo más grave en la historia de la industria nuclear, sólo después de la catástrofe de Chernobyl. ¿Cuántos avisos más necesitamos sufrir antes de que entendamos que los reactores nucleares son peligrosos? La industria nuclear nos dice que accidentes como este no pueden pasar con reactores modernos, pero hoy Japón está en medio de una crisis de consecuencias potencialmente devastadoras por culpa de la energía nuclear.La noticia alarmante es que hasta el momento 14 reactores nucleares fueron afectados por el tsunami.
Desde Greenpeace hacemos un llamado para que se cierren de forma organizada pero urgente las centrales nucleares existentes, y a no construir nuevos reactores. Los Gobiernos deberían invertir en energías renovables que, además de ser medioambientalmente sostenibles, son las más baratas y las más seguras.
Durante años hemos venido denunciando a la energía nuclear y lo seguiremos haciendo. Esta energía no se puede incluir, como muchos pretenden, en un modelo energético limpio, seguro y sostenible.
Hoy, como siempre, le decimos No a la energía nuclear.
Cada año suceden cientos de miles de catastrofes naturales, todas ellas por causa del mal uso de las tecnologias por parte del ser humano.Seamos concientes y cuidemos nuestro Mundo,por que vivimos en él y porque somos parte de él.
miércoles, 16 de marzo de 2011
miércoles, 9 de marzo de 2011
martes, 4 de enero de 2011
Adios a las bombitas en Argentina

La semana pasada, finalmente, el Gobierno Nacional reglamentó la ley que prohíbe la comercialización e importación de lámparas incandescentes de uso residencial en todo el territorio de la República Argentina. Esta medida fue promovida a principios de 2008 por Greenpeace y adoptada por el Gobierno que la transformó en un proyecto de ley que envió al Congreso. A finales de ese año la Ley fue finalmente sancionada. La reglamentación de la norma implica la plena vigencia de la Ley a partir del martes pasado.
La prohibición de las bombitas se trata de una gran medida de eficiencia energética que permitirá a todos los argentinos ahorrar y darle a la energía un uso más responsable. El reemplazo total de las bombitas tradicionales significa una reducción muy importante en el consumo eléctrico; cada cambio de lámpara representa un ahorro de energía de alrededor del 80%.
La eficiencia energética es fundamental para evitar un cambio climático fuera de control. El ahorro energético implica utilizar menos petróleo o carbón para generar energía ya que Argentina todavía depende de estas fuentes contaminantes para su consumo eléctrico. Con esta Ley se reducirá una parte de las emisiones de gases de efecto invernadero que provocan el calentamiento global.
La prohibición de la venta de lámparas incandescentes es un cambio tecnológico imprescindible en relación a la eficiencia energética. El reemplazo de lámparas previsto para este año que empieza representa un ahorro de energía aproximado al que generarían cuatro plantas atómicas como Atucha I.
Si bien la Ley entra en plena vigencia a partir de la reglamentación, la prohibición total de la comercialización de las lámparas incandescentes comenzará el 31 de mayo de 2011, desde entonces la iluminación residencial en nuestro país será mucho más eficiente.
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